Joker es un encargo personal, así que en esta obra, dentro de mi estilo artístico, he incluido elementos gráficos característicos de la persona que ha adquirido la obra, — sirva como ejemplo el escudo del Atlético de Madrid o un tatuaje del Joker que el comprador lleva en el antebrazo—.
Aunque a primera vista, la obra puede parecer caótica, en realidad responde a una lógica interna muy clara basada en tres ejes principales. Por un lado existe estructura reticular invisible debido a la distribución equilibrada de toda la superficie. Por otro, hay una jerarquía cromática donde el verde actúa como un campo unificador y el resto, rosas, rojos, naranjas y blancos emergen como puntos de tensión. Finalmente, existe un movimiento continuo sin puntos de descanso para que la mirada circule constantemente. De esta manera, el espectador «está obligado a entrar» en la obra, más que observarla desde fuera, generando una experiencia más inmersiva.
En Joker se pueden observar múltiples niveles de lectura y una energía gestual controlada con dominio del espacio y la saturación sin perder cohesión.
Es una pieza que no busca agradar, sino estimular, abrumar y activar al espectador.

Acrílico sobre lienzo: 140x75cms.
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